Las librerías (React, Babel) venían de unpkg.com y las fuentes de Google.
Ninguno veía qué transacciones analizabas, pero ambos recibían tu IP y la hora
en cada apertura: sabían que usabas Txoko, cuándo y desde dónde — el metadato
que la propia herramienta enseña a proteger. Ahora se sirven desde el nodo,
con verificación por hash y versiones fijadas. El dashboard funciona sin
internet.
Además, caché con TTL y coalescencia en useApi: las transacciones confirmadas
son inmutables y se cachean toda la sesión, así que repetir un análisis ya
explorado no cuesta ninguna petición al nodo (medido).